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Los orgasmos que de verdad las vuelven locas

Los orgasmos que de verdad las vuelven locas

En las sociedades más ricas, el sexo está en todas partes: publicidad para vender cualquier cosa, cursos y talleres de todo tipo, pornografía, medicamentos, juguetes y accesorios servidos a domicilio… No tener demasiado interés por ese aspecto de la vida se percibe como algo casi enfermizo, incomprensible.

Sin embargo, a la hora de la verdad vivimos en un mar de dudas y la información más valiosa es la que se adquiere con la experiencia directa, al contrario de lo que sucede con el resto de los temas, en los que buscamos la guía de expertos y la mayor objetividad posible.

En un artículo reciente sobre eyaculación femenina en esta misma sección de El Confidencial, nos lamentábamos de lo complejo que es encontrar datos científicos útiles sobre temas relacionados con la sexualidad, y mencionábamos precisamente la supuesta existencia de dos tipos de clímax femeninos claramente diferenciados, el clitoriano y el vaginal. Esta distinción y su lógica es uno de los temas clave de una nueva investigación publicada en ‘ResearchGate’ y que contribuye a enterrar un tópico aún muy extendido sobre el orgasmo femenino: que el “auténtico”, el maduro y plenamente satisfactorio es el vaginal.

Ni A ni B, abedecedario

Como explican en ‘Men’s Health’, el prejuicio viene en gran parte de Freud, autor de muchos de los lugares comunes sobre sexo que seguimos manejando aunque no tengan demasiada base científica.

Últimamente la tendencia ha sido la contraria (y que, ahora veremos, también es equivocada): poner todo el acento en el clítoris, quitándole importancia a la penetración y en ocasiones hasta viéndola como un obstáculo para el verdadero placer de la mujer. La libertad sexual está, según muchas autoras de varias décadas para acá, directamente relacionada con la conquista del clítoris y con la liberación respecto del pene, algo lógico para las que descubrieron el sexo junto a hombres inexpertos, pero no muy útil para las que, tras aprender lo básico solas, empezaron a disfrutar de verdad gracias a relaciones heterosexuales.

La autora está convencida de que no tiene sentido seguir diferenciando el orgasmo clitoriano del vaginal: “Hemos estado haciendo la pregunta equivocada”

El nuevo estudio se ha limitado a 88 mujeres de 18 a 53 años, todas de Nuevo Mexico, Alburquerque. Se les ha propuesto un cuestionario detallado sobre sus experiencias orgásmicas habituales, las recientes, su historial sexual y cuestiones relacionadas con la depresión y la ansiedad. Otra parte del método consistió en la proyección de películas (algunas neutras y otras deliberadamente ideadas para erotizar al espectador), tras las cuales se les preguntaba si estas habían incrementado o disminuido su nivel de excitación sexual.

El primer titular a destacar es que, en los mejores orgasmos de su vida, ellas no son capaces de distinguir de dónde vino el mayor placer, vagina o clítoris, o bien creen que la clave estuvo en los dos puntos a la vez. Nicole Prause, la primera autora del estudio, está convencida de que, a la vista de los resultados, “no tiene sentido seguir diferenciándolos” y de que “hemos estado haciendo la pregunta equivocada” a las mujeres.

En estudios anteriores mencionados por los autores se ha establecido ya la dificultad de diferenciar psicológicamente esas dos experiencias, pero aún muchos estudiosos modernos achacan a la inmadurez sexual la preferencia por actividades sexuales distintas de la penetración. El problema es que, según Prause, las mujeres están condicionadas desde el principio por las informaciones supuestamente científicas que han recibido. Cuando, desde la ciencia, se les pregunta por estas cuestiones, tienden a hablar de esos dos tipos de estimulación, como si fueran esencialmente distintos, y se ven casi obligadas a elegir entre los dos.

En realidad, para esta investigadora “es prácticamente imposible penetrar a una mujer vaginalmente sin estimular el clítoris”. Las mejores posturas para asegurar el contacto con el clítoris son, desde luego, algo divertido de probar, pero no deberían estudiarse como un verdadero manual para la excitación femenina y el orgasmo.

En el estudio, a la cuestión de cuál es su estimulación preferida a la hora de llegar al clímax, dos tercios de las encuestadas (un 64%) contestaron que “las dos”, clitoriana y vaginal. Esa dicotomía tan repetida “podría no reflejar la complejidad de la experiencia sexual de las mujeres”, porque, entre otras cosas, la distinción solo parece clara en algunas formas de masturbación.

Si en las experiencias sexuales con penetración y en compañía se alcanza un orgasmo muy satisfactorio, no está en absoluto claro que la fuente de ese placer sea la vagina. También al contrario: el hecho de que, al masturbarse, las mujeres indiquen que es mucho más sencillo llegar al orgasmo estimulando el clítoris, no significa que no sea la vagina la que reacciona y proporciona el estallido final satisfactorio, aunque no haya contacto directo con ella.
Muchas de las encuestadas creen que es un defecto no conseguir orgasmos “solo vaginalmente” y que “todas las mujeres de verdad lo hacen”

No existen, dicen los investigadores, estudios objetivos de la fuente exacta del placer. Existen masturbaciones y relaciones en pareja monitorizadas en las que se midió la existencia o no de orgasmo, pero estas, según ellos, no sirven para explicar qué área de las estimuladas provocó los espasmos, cuál es la más afectada por la excitación o cuál es el epicentro o el motor que causa la llegada a la meta.

Tampoco se ha observado que haya diferencias en los tipos de orgasmo según la madurez o la salud mental.

No sabe, no contesta

Otra conclusión es que el orgasmo femenino se da en patrones muy variados que no se han estudiado lo suficiente y que, según las conclusiones de la investigación, “a menudo se ignoran en los métodos actuales” de estudio. No es de extrañar teniendo en cuenta que, según las cifras que nos proporcionan estas 88 mujeres, ni siquiera es tan común estar segura de que se ha experimentado el orgasmo. Hasta un 13% no lo tienen claro, un 9% creen que “probablemente” no los han vivido y un 4% está segura de que nunca le ha sucedido.

El acto sexual no tiene por qué tener un orgasmo, no es la meta. El objetivo es intimar con la otra persona y mostrarle que la amamos

Muchas mujeres creen que es inadecuado, una especie de defecto, no ser capaz de conseguir un orgasmo solo gracias a la penetración del órgano sexual masculino. Contestaron por ejemplo que “todas las mujeres de verdad lo consiguen”, o que el estímulo del clítoris durante el coito “no resulta agradable”. Otras en cambio han empezado a quitarle importancia al clímax en sí.

Una de las participantes contestó: “El acto sexual no tiene por qué tener un orgasmo, no es la meta. El objetivo es intimar con la otra persona y mostrarle que nos preocupamos por ella y la amamos”.

El orgasmo, confirma el estudio, no siempre es parte de la interacción sexual, y probablemente cambiará dependiendo del contexto y del resultado deseado.

¿Te preocupa la satisfacción de tu pareja? Deja de centrarte en el dónde y en el cómo. Los mejores orgasmos se consiguen con todo el cuerpo. O al menos con clítoris y vagina a la vez.

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