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Crisis de pareja, algunas estrategias…

Crisis de pareja, algunas estrategias…

Todas las parejas tienen conflictos, partiremos de esa realidad. Quizá lo importante sea por qué algunas logran sortearlas con muy buenos resultados, al punto de salir más fortalecidas, mientras que otras, no resisten la conmoción de una crisis. ¿Acaso hay recetas efectivas? Pensemos juntas que se puede hacer.

Cuando preguntas a diversas personas qué significa estar comprometido en una relación de pareja, las respuestas suelen ser poco precisas. Sin embargo, saber en qué consiste realmente el compromiso, -uno de los tres pilares del amor, junto con la pasión y la intimidad- puede determinar muchas cosas.

La mayoría responde que se trata de una relación en la que realmente te sientes a gusto y deseas continúe durante “el tiempo que dure”. Sin embargo, según sexólogos y terapeutas sexuales, el compromiso es mucho más que eso.

ESTAR PARA TI

El compromiso no es algo que solo se produce cuando las cosas van bien, sino que su mayor valor y poder emerge cuando significa estar dispuesto a hacer sacrificios, por parte de ambos o de uno de los miembros de la pareja, para que la relación siga funcionando.

Se trata a veces de hacer cosas que te resultan difíciles o que no deseas hacer; es decir, esforzarte cuando sea necesario por el bien de la relación o porque el otro necesita de ti en esos momentos.

“Hay que estar dispuesto para el otro” es el lema del compromiso. Por supuesto que esa disposición debe estar montada sobre las bases de una sólida relación. Estamos hablando de una relación funcional, de larga duración.

Las parejas que están dispuestas a sacrificarse cuando toca, resultan más efectivas a la hora de resolver problemas, se divorcian menos, su unión sufre un menor deterioro con el tiempo y poseen más posibilidades de tener una relación buena y duradera, según demuestran diversos estudios sobre el tema.

Conozco a una amiga cercana cuya discapacidad reciente no le permite asumir sus propios cuidados, tanto de higiene como de alimentación, traslados, etc., y el esposo dejó su trabajo que mucho le gustaba, para dedicarse a ella. Cualquiera de nosotras conoce a hombres y mujeres que son cuidadores de sus parejas, y realizan esa labor con un amor y una dedicación de monje.

En todas estas uniones media un nivel de compromiso legítimo y voluntario. A lo largo de los años, se ha fortalecido un principio válido para los dos: “Quiero que mi matrimonio permanezca fuerte, sin importar los tiempos difíciles que podamos encontrar”.

No me quisiera poner en los zapatos de alguien que tiene algún problema grave, ya sea de salud, económico u otros, y que su pareja lo deje abandonado o abandonada. Huya de la responsabilidad, del compromiso.

Quizá a los y las jóvenes no se les insiste mucho en una cuestión sumamente importante: vivir bajo un mismo techo en armonía y comprensión no sólo depende de un amor inicial, un gusto por la persona o un interés sexual.

Una larga relación tiene muchos ingredientes que se van armando como rompecabezas de acuerdo con los momentos y la etapa que está viviendo la unión. Hay que tener claro que un matrimonio que se mantiene por años, no es precisamente halando cada quien para su lado.

El psicólogo y profesor Miguel A. Roca Perera, es del criterio que la existencia humana está repleta de situaciones críticas, y las crisis no son más que la compleja suma de oportunidades y posibilidades con riesgos y peligros. Si se quieren materializar las posibilidades, hay que asumir los riesgos; si se quieren evitar los peligros, se pierden las oportunidades.

Así las cosas, dice el profesor “Nada se gana con intentar arreglar siempre las cosas como si nada hubiera pasado.”

¿GANAR O PERDER?

Cuando una pareja tiene desacuerdos, puede responder de muchas formas diferentes. Y de la manera como vean el asunto, tendrán para ganar o perder.

Si ven la discusión como algo personal, una batalla que desea ganar cada quien, no estarán contribuyendo a mantener una relación sana y duradera. La meta no es ganar esa batalla sino preservar la relación. Es decir, el objetivo no debe centrarse en hacer lo mejor para uno, sino hacer lo importante para la relación. Ante este reto, resulta esencial que ambos se vean como un equipo, trabajando juntos por el bien de la relación, y no como dos partes enfrentadas donde uno gana y otro pierde.

Por supuesto, esto suele ser difícil. Y para tener éxito es importante estar dispuesto a hablar, sentándose tranquilamente para tener conversaciones serenas. El mismo acto de comunicarse en tiempos espinosos puede ser tan importante como el resultado de la conversación.

Según criterios de la sexóloga Beatriz Torres, preservar la relación está asociada a la buena comunicación. Y dice: “Comunicarse no es hablar de lo que no moleste, no es evadir los aspectos que hacen sentir mal, es todo lo contrario, es tener una nueva mirada integradora y que busque alternativas, donde el rompimiento sea la última solución, no el primer recurso que utilicemos para salir de situaciones que nos hacen daño.”

Durante una crisis de pareja, parece ser que las posiciones de cada uno son irreconciliables. Seguirá siendo así mientras no renunciemos a defender el punto personal a veces a cualquier precio, incluidas agresiones verbales, chantajes o ironías. Así no se llega a parte alguna.

Fuente: mujeresintimidades

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