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Diez estupendas maneras de estropear tu relación gracias a los celos

Diez estupendas maneras de estropear tu relación gracias a los celos

Seguro que todos alguna vez hemos experimentado celos, ese miedo a perder a la persona a la que queremos o la relación que tenemos con ella

Seguro que todos alguna vez hemos experimentado celos, ese miedo a perder a la persona a la que queremos o el tipo de relación tan especial que tenemos con ella. Es cierto que los celos pueden ser algo positivo. Ver nuestra relación amenazada nos puede ayudar a ponernos las pilas y cuidarla más. Darnos cuenta de que el otro siente cierto temor por perdernos puede hacernos sentir queridos y valorados. Sin embargo, si los celos son desmedidos, pueden generar mucho sufrimiento en ambos miembros de la pareja e incluso llegar a ser un obstáculo insalvable que acabe provocando la ruptura de la relación. Aquí presentamos diez de los errores que a menudo se cometen y que convendría evitar si no queremos que nuestra pareja se deteriore por los celos:

Entender que los celos son una señal de amor. Para algunas personas querer de verdad a alguien pasa, necesariamente, por la experimentación de los celos. Sin embargo, los celos a menudo no tienen tanto que ver con el amor y sí con nuestra propia inseguridad, la desconfianza en el otro, y/o con las amenazas que percibimos (reales o no) en nuestra relación.

Pensar que la otra persona nos pertenece y que tenemos derecho de exclusividad hacia ella. Estamos en la sociedad del tener, de la propiedad privada. Convertimos al otro en una posesión que hemos de proteger y nos vemos con el derecho de exigir exclusividad absoluta en su cariño y atención. Sin embargo, nos olvidamos de algo básico y fundamental para una relación de pareja sana: la libertad, el desear estar con el otro sólo porque quiero, porque suma a mi vida. Saber que es así, que el otro elige estar con nosotros aunque podría no hacerlo, es el gran regalo que supone el amor.
Centrar toda nuestra vida en la pareja y no desarrollar otras áreas. Afortunadamente, en la vida hay muchas cosas positivas al margen de la pareja: familia, amigos, trabajo, ocio, desarrollo personal… Intentemos disfrutar de todas ellas, y dejemos que nuestra pareja haga lo propio. Nos sentiremos mejor con nosotros mismos, viviremos con menos sensación de amenaza y no tendremos tanto miedo a perder a nuestra pareja porque tendremos otros puntos de apoyo que nos sostengan.

Compararnos constantemente con los demás, ser críticos con nosotros mismos y no perdonarnos. Todo esto hará que la imagen que tengamos de nosotros mismos no sea buena y si nos valoramos poco, ¿cómo pretenderemos creer que el otro sí nos aprecie?

Nos sentiremos tan inferiores que cualquier situación o persona supondrá una amenaza dejando campo abierto a la llegada de los celos.

Convencernos de que la infidelidad es algo que se puede prevenir controlando al otro. Lo único que evita realmente que una persona sea infiel es que no quiera serlo. En nuestra mano sólo está trabajar por hacer cada día de la relación algo que merezca la pena conservar, eso aumentará la probabilidad de que nuestra pareja no esté dispuesta a arriesgar todo lo bueno que tiene por un encuentro esporádico o una nueva relación.

Buscar la tranquilidad preguntando, revisando y comprobando que nuestra pareja no nos miente. Recurrir a esta estrategia para quedarnos tranquilos nos servirá en el momento, pero luego las dudas volverán a aparecer y cada vez necesitaremos más y más preguntas, revisiones y comprobaciones para calmarnos.

Utilizar los celos como forma de vengarnos. Hay personas que entran en un peligroso juego intentando provocar los celos de sus parejas cuando están molestas con ellas por algún motivo. Pero, cuidado, una vez hemos abierto la caja de la desconfianza, volver a recuperar la normalidad en la relación puede ser difícil, una peligrosa bomba que puede acabar explotando en nuestras propias manos.

Dejar de hacer cosas importantes con el fin de tranquilizar al otro. Si esto se convierte en la norma y no en la excepción, acabaremos cada vez más limitados en nuestra relación de pareja que empezará a restar en nuestra vida y acabaremos deseando romper la jaula que nos atrapa o buscar otra persona que nos libere de ella.

Ser completamente transparente ante el otro y darle toda la información. Esto tampoco funcionará, puede que le calme en el momento pero siempre habrá un “¿y si..?”, una duda más, y nuestra pareja necesitará que la tranquilicemos una y otra vez. La con-fianza es, efectivamente, una cuestión de fe, no de comprobaciones, por lo que no la conseguiremos con datos y aclaraciones constantes.

Continuar con una relación de celos enfermizos a toda costa. A veces la situación se hace realmente dramática: celos obsesivos y/o delirantes que provocan un enorme sufrimiento en quien los padece; conductas absolutamente controladoras que pueden incluso llegar a la categoría de maltrato… Sepamos decir basta, no todo vale en el amor y por encima de todo está nuestra salud y nuestro bienestar. Busquemos ayuda para salir del infierno en el que nos encontramos y démonos la oportunidad de amar sin sufrir.

*Montserrat Montaño Fidalgo es psicóloga en el Centro de Psicología Álava Reyes, doctora de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico y máster en Terapia de Conducta por el Instituto Terapéutico de Madrid (ITEMA).

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