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“Te odio, pero…”: por qué nos acabamos liando con gente que nos cae mal

“Te odio, pero…”: por qué nos acabamos liando con gente que nos cae mal

El sexo por despecho (o ‘hate sex’, como se conoce en la literatura científica) responde al acto de practicar sexo salvaje y apasionado con alguien que te atrae enormemente pero te cae fatal

Llegados a una edad, y a no ser que sigas saliendo con tu novia del instituto –¿existen esos casos de verdad o son leyendas urbanas?–, tu historial sexual puede ser bastante abultado: amigas con derecho a roce, antiguas amantes, exnovias… Cualquiera puede cruzarse en tu vida cuando vuelvas a estar soltero (o sin estarlo), por muy mal que acabara la cosa.

La lógica dicta que no deberías liarte con una persona a la que guardas rencor, alguien que te hizo la vida imposible o que, directamente, nunca te cayó bien. Pero el sexo es de todo menos lógico. O, más bien, sigue su propia lógica: la de la biología, que es independiente de la que siguen las emociones.

Como explica Lizette Borreli en Medical Daily, el sexo por despecho (o hate sex, como se conoce en la literatura científica) responde al acto de practicar sexo salvaje y apasionado con alguien que te atrae enormemente pero te cae fatal. Desde un punto de vista biológico, cuando estás junto a alguien que te atrae físicamente se disparan diversos neurotransmisores que no dejan de funcionar por que odies a esa persona: dopamina, adrenalina, serotonina…. Estos alteran tu estado mental y hacen que te comportes de forma distinta a lo que normalmente harías si, por ejemplo, mantuvieras una discusión por teléfono.

Cuando nos liamos con alguien con el que en realidad no deberíamos liarnos el acto sexual adquiere un tono transgresor, que lo hace aún más apasionado

Esta respuesta biológica es independiente a la opinión que tengas de esa persona. Por supuesto, puedes hacer un esfuerzo por no acabar en la cama con alguien que no quieres ver ni en pintura, pero tu cuerpo va a empujarte a ello. El sexo, además, es una forma de comunicarse, y también puede servir para transmitir emociones negativas.

El sexo por despecho puede confundirse en ocasiones con el sexo de reconciliación, ese que una pareja practica para zanjar una discusión. Y comparten ciestas características: ambos están impulsados por emociones intensas. El sexo de reconciliación suele ser especialmente fogoso, pues responde a otra emoción muy humana: el miedo. Miedo a perder la intimidad, a perder el amor, a perder la pareja.

Como explica en MD la experta en relaciones April Masini “practicar sexo para expresar emociones –ya sea odio, tristeza, frustración, alegría o amor– es sólo una forma de conectar. El sexo por despecho también responde a eso, es una forma de conectar a través de un sentimiento. Quizás crees que es sexo por despecho, pero podría ser sexo por frustración, decepción o tristeza”. Pero es sexo al fin y al cabo y los motivos por subyacentes que sean no tienen por qué frustrar el acto en sí. De hecho, suele ocurrir todo lo contrario.

El sexo por despecho suele ser especialmente intenso. (iStock)El sexo por despecho suele ser especialmente intenso. (iStock)

Te odio, pero llévame ahora mismo a un callejón

Cuando nos liamos con alguien con el que en realidad no deberíamos liarnos el acto sexual adquiere un tono transgresor, que lo hace aún más apasionado. Los cierto es que, como explica Borreli, “tirar del pelo de tu amante y darle bofetadas puede ponerte mucho más que cualquier encuentro vainilla que hayas tenido anteriormente”.

Tampoco hay que andar pegándose. El simple hecho de enrollarte con alguien al que odias, pero que te atrae profundamente, elimina el cariño, e incluso el amor, del sexo. Esto no es bueno per se, pero puede hacer que el encuentro sea especialmente sucio y tórrido. Y en lo que respecta al sexo estos atributos no restan, suman.

Cuando la gente practica sexo por despecho y piensa que significa algo distinto a lo que en realidad es, no tiene nada de sano

Ahora bien, si te enganchas al sexo por despecho, o lo practicas más de la cuenta, acabarás teniendo problemas. Hay gente que es capaz de echar una canita al aire con alguien al que detesta, reconocerlo como lo que es y seguir tomando decisiones lógicas sobre el resto de sus relaciones. Pero, como apunta Masini, “cuando la gente practica sexo por despecho y piensa que significa algo distinto a lo que en realidad es, no tiene nada de sano”. Si hay una pizca de amor en este tipo de encuentros la relación de odio se convierte en relación de amor/odio, y no hay nada en el mundo que traiga más problemas. Si sigues practicando sexo con esa persona tendrás una fuente inagotable de disgustos.

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