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Realizan “entierros clandestinos” en Colombia ante masivos casos sospechosos de COVID-19

Los carros fúnebres llegan entre la medianoche y la madrugada. Conductores y acompañantes visten trajes especiales blancos, mascarillas, lentes y guantes. La escena de terror ocurre en Cúcuta, Colombia, justo en la frontera con Venezuela y busca frenar los contagios masivos.

El entierro además se hace “rápido” y pretende ocultar “el real impacto del coronavirus” que mantiene en cuarentena a la población de ese país, según denuncia la propia prensa local.

La Opinión reseña que uno de los fallecidos enterrado bajo ese esquema era un “habitante de la calle” que murió en una clínica; y una mujer que estaba internada en el Hospital Universitario Erasmo Meoz, crucial centro de emergencias donde atienden a gran número de venezolanos.

Los dos permanecieron internados en los centros asistenciales, “sospechosos de haber padecido de la COVID-19”, pero las autoridades de salud colombiana “no tienen los resultados de las pruebas que les hicieron para corroborar si eso es cierto”. No obstante, murieron el sábado y “fueron sepultadas de inmediato”.

Carlos Martínez, director del Instituto Departamental de Salud (IDS) de Norte de Santander, explicó al medio cafetero que “como Colombia se encuentra en la etapa de mitigación, se sospecha que ‘cualquier persona que muera’ naturalmente o por enfermedad está infectada por el coronavirus”.

“Todos son portadores del virus”

Abundó que como en esa nación “ya superamos el 10 por ciento de casos que no tienen ningún nexo epidemiológico, ‘se sospecha que todos son portadores del virus’, independientemente de que sean asintomáticos”. 

Por ello, “a todos se les toman muestras, bien sea para descartar o para confirmar que se trate de casos de coronavirus; y se tratan con protocolo, por eso es que se están cremando o enterrando inmediatamente”.

Lo ideal, sostiene, es “cremar todos los cuerpos”, pero en la fronteriza Cúcuta no hay hornos crematorios municipales y la gente “no tiene dinero para pagar por el servicio”; por ello, “el Gobierno consideró que los cadáveres pueden ser enterrados en los cementerios, pero esos féretros jamás podrán ser exhumados”.

Publica la prensa local que “los cuerpos son entregados en dos bolsas de polietileno, las cuales han sido desinfectadas totalmente y el féretro debe ser sellado y forrado totalmente”. 

Además, están prohibidas las honras fúnebres y los velatorios; mientras que a los familiares se les impide “acompañar en multitud”, si bien puede acudir “una o dos personas” pero en vehículo “siguiendo el féretro”.

Están prohibidas las necropsias

La orden del gobierno de Iván Duque es que en el país a los cadáveres no se les puede hacer necropsia. El argumento es evitar que el personal médico resulte expuesto al contagio. 

Exclusivamente se permite autopsia o inspección técnica a los cuerpos de fallecidos violentamente o en accidentes de tránsito, según lo indicado por el Ministerio de Salud.

Complica el panorama el hecho de que los resultados de las pruebas realizadas en el país “se demoran en llegar entre 10 y 15 días, lo que no les permite establecer rápidamente si las personas que acaban de enterrar son positivos o negativos para la COVID-19”.

La prensa local asegura que los entierros ocurridos entre la medianoche del sábado y la madrugada del domingo en Cúcuta “no han sido los únicos”. Al consultar a funerarios de la ciudad, se constató que “han ocurrido otras inhumaciones signadas por la era pandémica”.

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