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Crónica Negra | “Maldad” dejó a medio Cementerio boquiabierto

Crónica Negra | “Maldad” dejó a medio Cementerio boquiabierto

… Willmer Poleo Zerpa.- Mucha gente en el barrio vio cuando los policías bajaban al joven, con su cara de asustado, abrazado al cuello de su mamá y extrañamente nadie sintió lástima. Las imágenes del sector El Plan del barrio Primero de Mayo de El Cementerio parecían las de un país del Medio Oriente en guerra. Olía a pólvora y había policías por doquier. La presencia de un sacerdote era casi que lo único que hacía la diferencia. En una esquina adyacente a la entrada de uno de los callejones quedó un charco de sangre, pero no era la sangre del joven con cara de asustado que recién habían sacado de una casa. Era la sangre de uno de los agentes que fue sorprendido varias horas antes por los pedazos de plomo de una granada. La sangre ya estaba reseca y un perro flacuchento y que cojeaba de una pata la olía inocente.

El muchacho con cara de asustado era de tez morena y no debía llegar a los 25 años. Estaba vestido con un jean y una franelilla blanca, mientras que su mamá solo había alcanzado a ponerse una batica verde de andar. Pero es que cuando le avisaron que a su hijo lo tenían rodeado en su casa la policía, ella por poco le da una desmayada. Apenas si había tenido tiempo de apagar la cocina donde preparaba un arroz.

Toda la zona se llenó de curiosos, aunque hombres no había, sino solamente mujeres y niños. Todos los hombres habían escapado mucho antes de que subiera la policía. Y este, el joven con cara de asustado, no había logrado huir porque no sabía nada, ya que no estaba en el barrio en el momento en que los gariteros (malandros que vigilan desde la parte baja) habían avisado. Él había llegado al barrio por la parte de arriba, pues se dice que estaba en la Cota 905. De repente, al ver que en las calles no había un alma y ni siquiera estaban los yiseros, fue cuando cayó en cuenta de que algo no andaba bien y sin pensarlo dos veces intentó correr hacia la parte alta, pero ya la policía lo había visto y le ordenaron detenerse. Comenzó la plomamentazón y él se metió en una casa. Los uniformados se quedaron en la entrada y fue en ese instante en que estalló la granada. Un polinacional fue herido mortalmente y fue trasladado por sus compañeros al hospital, aunque ya estaban casi seguros de que no sobreviviría.

Su mamá aprovechó la confusión y se metió en la casa, pero luego volvió a salir para tratar de hablar con los policías y convencerlos de que él iba a entregarse.

“Esos son los mismos policías que vinieron ayer pa’l barrio y destrozaron varias casas. En el rancho de Carmelita se metieron y se robaron un bojote de vainas y en la casa de Micaela sacaron lavadoras, televisores, neveras. Ellos lo que vienen para acá es a joder, a robar y a extorsionar a la gente. A varia gente le dijeron que debían ir hoy al comando de Puente Hierro a llevarles una millonada, porque si no iban a regresar y les iban a sembrar droga. La otra vez yo se lo dije al comisario, que cuando fueran a subir para el cerro debían subir con un fiscal, para evitar que los policías comenzaran a robar. Eso lo que hace es que la gente les pierda el respeto. Todo lo que les quitan a los malandros se lo agarran para ellos, hasta la droga”, dijo una señora que estaba bastante molesta.

Intolerable. Cuando ya los policías llegaban al plan con intenciones de marcharse con el detenido, comenzaron a sonar disparos en ráfaga desde la parte alta, lo cual provocó que nuevamente los policías comenzaran a correr de un lado a otro. Hubo quienes se metieron debajo de las patrullas.

“Están locos, ¿cómo van a disparar así, sin importarles quiénes están acá abajo?”, dijo una mujer.

La tía Felipa, quien observaba todo desde un rincón, comentó que en el barrio, y menos aún entre los malandros, no había caído nada bien el hecho de que el joven se hubiese entregado. Explicó que él era uno de los mandamases del barrio, después de El Tuerto y El Colombia, y que tenía fama de duro e implacable, al punto de que anteriormente le decían El Buñuelo, pero que ahora, en vista de la forma sanguinaria como trataba a las personas que secuestraba, le habían puesto el apodo de Maldad.

Fuente ÚN
Leer más en: http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/sucesos/cronica-negra—-maldad–dejo-a-medio-cementerio-b.aspx#ixzz3zWgnMAby

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